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Un ‘Oscar’ de 50 Años

Por:Tobías Carvajal Crespo

Desde los primeros años de fútbol en nuestro medio, Colombia se destacó por ser tierra propicia para el surgimiento de grandes porteros, caso José Escorcia, Andrés‘Bolón’Acosta, Carlos Álvarez, Efraín ‘Caimán’ Sánchez, Julio ‘Chonto’ Gaviria, Gabriel Mejía, Senén Mosquera, Carlos Montaño, Luis Largacha, Pedro Antonio Zape y Otoniel Quintana, en viejos tiempos. ‘Reciente- mente’Juan Carlos Henao, René Higuita, Miguel Ángel Calero Farid Mondragón, Oscar Córdoba, David Ospina, etc.

De todos los anteriores el primero en jugar en el exterior fue el ‘Caimán’ Sánchez, llevado por René Pontoni a San Lorenzo de Almagro en 1949. Casi una década después, el argentino Rogelio Domínguez fue el primer portero suramericano en vestir la casaca de un onceno europeo, el Real Madrid, recomendado por su paisano Alfredo Di Stéfano. Hizo parte del Real que jugó en Bogotá y Cali hacia el mes de agosto de 1959.

De los demás porteros ya citados, Oscar Eduardo Córdoba Arce -cumplirá 50 años el próximo 3 de febrero- apareció en tan ingrata ubicación, por lo que po- dría decirse un ‘pálpito’ del exjugador y técnico Pedro Nel Ospina, hombre de grata recordación, por un gol histórico de chilena al mítico Amadeo Carrizo. Desde entonces, al lado de los también vallecaucanos Miguel Ángel Calero (q.e.p.d.) y Farid Camilo Mondragón conformaron una trilogía excepcional de guardianes del arco. Todos 3 a la sombra de la Escuela Sarmiento.

De la mano de Hugo Castaño cumplió su estreno internacional a nombre de Colombia, en el primer Suramericano Prejuvenil (Buenos Aires y La Plata 1985) certamen para menores de 16 años. Frente a Uruguay -segundo partido- encajó el primer gol de su carrera internacional, de parte de jugador Borges, a los 17 minutos de la fase nal. Poco después Juan José Peláez lo tuvo en cuenta para el torneo Juventud de América de 1988, válido para el Mundial de Arabia Saudita un año más tarde. En Buenos Aires, Colombia en 7 partidos cosechó 5 triunfos y concedió 2 empates. Córdoba recibió sólo 2 goles en contra. Esa campaña permitió a nuestro país y a Oscar Córdoba estar en el Mundial antes citado. Desde entonces surgió una especial ‘complicidad defensiva’ con Jorge Hernán Bermúdez, que tuvo su plena realización, tiempo después, al amparo del Boca argentino.

Ya en el plano profesional, luego de un efímero pasó por Atlético Nacional (4 partidos), Córdoba integró la plantilla del Deportivo Cali en 1989/90, Atléti- co Quindío a renglón seguido y luego Millonarios, donde -pues no todos han de ser días de gloria- el domingo 23 de febrero de 1993 soportó de parte de Santa Fe un total de 7 goles, 6 de ellos en la etapa nal, caso hasta hoy inédito en la historia del onceno azul. Esa tarde, que Oscar Córdoba superó para lograr luego los máximos reconocimientos futboleros mundiales, el arbitraje estuvo a cargo de un hombre que hacía su estreno en las lides del pito: otro Oscar, Oscar Julián Ruíz.

Siendo arquero de América, Francisco Maturana a partir de junio de 1993, le con ó el arco nacional para la Copa América celebrada en Ecuador. Se logró, en condición de invicto, el tercer puesto, equiparando lo hecho por el campeón Argentina. Dos meses más tarde -agosto- el mismo voto de con- anza pero para las eliminatorias mun- dialistas rumbo a Estados Unidos/94. En ambos certámenes, sustituyó al famoso José René Higuita. En el 5-0 frente a Argentina, tuvo buena cuota de responsabilidad Oscar Córdoba, en razón de sus ventajosos duelos con Gabriel Omar Batistuta, principalmente.

Con los ‘Diablos Rojos’ comenzó un camino de triunfos. Luego de ser sub-campeón de la Copa Libertadores de América -junio 19 de 1996 en Buenos Aires- donde el cuadro escarlata cayó por 0-2, anotaciones de Hernán Crespo (una de ellas con cierta compli- cidad de nuestro cincuentón portero) al año siguiente aportó lo mejor de sus condiciones para la IX estrella escarlata a órdenes de Luis Augusto ‘Chiqui’ García (torneo 1996/97). Si bien Córdoba a raíz de su paso al Boca Junior no estuvo al nal de los 76 partidos del certamen, actuó en 48 de ellos, equivalentes a 4.320 minutos. Completaron la labor Eduardo Niño y Diego Gómez.

Desde 1977 y 1978 a órdenes de Juan Carlos Lorenzo, Boca no era campeón de la Copa Libertadores. Pasaron 22 años para reconquistarla en el 2000. Luego de 2 partidos, Palmeiras y Boca

Junior empataron sus respectivos en- frentamientos. En el estadio ‘Morumbi’ la gran nal se de nió por cobros desde el punto penal. Triunfó el Boca por 4-2, luego de atajar Córdoba 2 remates: a ‘Tino’ Asprilla y Roque Junior. Y el 28 de noviembre la nalísima interconti- nental en Tokio frente al Real Madrid, donde salió airoso el equipo del técnico Carlos Bianchi (abril 26 de 1949) por 2-1, ambos goles de Martín Palermo y Roberto Carlos para los españoles. Y una vez más en la trayectoria deportiva del golero colombiano, el árbitro Oscar Julián Ruíz como máxima autoridad en el estadio nipón.

El título de Copa Libertadores, con Cór- doba en el arco, se rati có un año más tarde, el 28 de junio de 2001, frente a Cruz Azul de México, por 3-1, también con remates desde el punto penal, donde fue figura el portero caleño. Escenario: estadio Alberto J. Armando del Boca.

Y con escasos 31 días de diferencia, campeón de la Copa América frente a México en el estadio ‘El Campín’, además de postularse para la historia, como el único arquero invicto. Caudillo del pórtico aquí, allá y acullá, sin im- portar el país o el continente, Córdoba Arce -como lo llamaban a lista en el colegio- se erigió desde entonces como el más exitoso en su puesto en cuanto a títulos y copas, gesta bien difícil de emular a futuro.