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Un mes para la historia

Juan Sebastián Cabal y Robert Farah Campeones en Wimbledon

Por: Tobías Carvajal Crespo

REVISTA EPOCAS #191

 

Hasta el sábado 14 del pasado mes de julio, el tenis de Colombia vivía, entre otros triunfos de menor jerarquía, del lejano recuerdo de haber conquistado en

junio de 1974 el título de dobles mixtos en el torneo de Roland Garros (73o edición) gracias al excepcional desempeño del antioqueño Iván Molina (1946) quien haciendo pareja con la checa -nacionalizada norteamericana en 1975- Martina Navratlova (1956) lograron llevarse el título de dobles mixtos en el citado campeonato, que contrario a lo que podría pensarse, lleva el nombre de un famoso piloto francés, activo en la I Guerra Mundial, y quien vivió entre 1888 y 1918.

En cuando a Molina hace referencia, fue la primera raqueta nacional en alcanzar un título de Grand Slam. Junto a la mítica jugadora checa, doblegaron en la final a la dupla conformada por Marcelo Lara (mexicano) y Rosie Reyes Darmon (francesa) por pizarra de 6-6 y 6-3. Un hecho muy significativo para el otrora ‘deporte blanco’ pero solo cuando se juega en el templo de Wimbledon.

Como antecedente de todo aquello, el 13 de enero del mismo año 74, en fase semi nal de Copa Davis, efectuada en el Club Los Lagartos de Bogotá, la pareja criolla de Iván Molina

Hasta el sábado 14 del pasado mes de julio, el tenis de Colombia vivía, entre otros triunfos de menor jerarquía, del lejano recuerdo de haber conquistado en

junio de 1974 el título de dobles mixtos en el torneo de Roland Garros (73o edición) gracias al excepcional desempeño del antioqueño Iván Molina (1946) quien haciendo pareja con la checa -nacionalizada norteamericana en 1975- Martina Navratlova (1956) lograron llevarse el título de dobles mixtos en el citado campeonato, que contrario a lo que podría pensarse, lleva el nombre de un famoso piloto francés, activo en la I Guerra Mundial, y quien vivió entre 1888 y 1918.

En cuando a Molina hace referencia, fue la primera raqueta nacional en alcanzar un título de Grand Slam. Junto a la mítica jugadora checa, doblegaron en la final a la dupla conformada por Marcelo Lara (mexicano) y Rosie Reyes Darmon (francesa) por pizarra de 6-6 y 6-3. Un hecho muy significativo para el otrora ‘deporte blanco’ pero solo cuando se juega en el templo de Wimbledon.

Como antecedente de todo aquello, el 13 de enero del mismo año 74, en fase semifinal de Copa Davis, efectuada en el Club Los Lagartos de Bogotá, la pareja criolla de Iván Molina y Jairo Velasco eliminaron al equipo de los Estados Unidos, en una de las confrontaciones tenísticas más memorables de la historia y que la a ción de la capital del país celebró exultante, a semejanza de un éxito futbolero de nuestro tiempo. Estados Unidos perdió por marca- dor nal de 1-4 un invicto de 26 años en esta clase de torneos. Un triunfo que cotizó la imagen de Aníbal Leal como entrenador nacional.

Sin pasar por alto los éxitos de Mauricio Hadad, único colombiano con un título ATP250 en la modalidad de sencillos en 1995, jugando la final frente a Javier Frana en Bermudas o la semi nal de la cucuteña Fabiola Zuluaga en el Abierto de Australia de 2004 contra Justine Henin, que si bien no ganó, ratificó las condiciones de la deportista de Norte de Santander como la mejor de la historia nacional, en cuanto a las damas hace alusión. Una antecesora suya, Isabel Fernández de Soto también llevó el tenis colombiano a importantes escenarios internacionales.

Los tiempo cambian y en la actualidad la pareja vallecaucana de Juan Sebastián Cabal y Robert Farah tienen y con justa razón, monopolizado el interés por el tenis, fundamentalmente en la modalidad de dobles mixtos y más recientemente en dobles masculino. El triunfo de Cabal, junto a Abigail Spears (norteamericana) en el Abierto de Australia el año anterior, podría decirse que fue el prólogo de los tres galardones más resonantes de la dupla caleña.

El desempeño como sub-campeones del Abierto de Australia -Grand Slam- el sub-título del ATP-500 de Buenos Aires y la semifinal del Master 1000 de Madrid, entre sus éxitos más sobresalientes y publicitados de los últimos meses, hacían prever el memorable e histórico campeonato en la gramilla mítica de Wimbledon.

Un primer Grand Slam que ubica al tenis nacional y particularmente a las guras deportivas de Juan Sebastián Cabal y Robert Farah dentro del panteón de los inmortales del deporte nacional, pues un título de esta índole trasciende de generación en generación, como ejemplo digno de imitar.


 

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